EL CIRCO AMERICANO EN COLINDRES, CANTABRIA


Mientras haya un niño en el mundo el circo será eterno y su magia sobrevivirá a la crisis y a la era de Internet y los videojuegos. La ilusión contenida ayer bajo la carpa del Gran Circo Americano, ubicado en el polígono industrial de Colindres, sólo la saben despertar ellos: magos, payasos, malabaristas, domadores… que sumergieron a los visitantes en un sueño de sonrisas y fantasías durante casi dos horas.
Los ingredientes del espectáculo perviven de generación en generación. Humor con narices rojas, trapecistas que desafían la ley de la gravedad y animales que siguen las instrucciones de un locuaz domador capaz de hacerlos hasta bailar. Mayores y pequeños salen con el corazón contento tras la sesión. Una tarde más el Circo Americano cumplió su función.
Y lo lleva haciendo durante más cien años. Primero con la familia Castilla al frente y desde principios de los ochenta dirigido por la estirpe italiana Faggioni. Bajo la carpa más de cuatro generaciones de esta familia que ha recorrido todos los puntos de la geografía española buscando a «niños de entre 0 y cien años» que quieran pasar un buen rato. Entre su equipaje más de 50 traillers, 40 animales y 60 artistas que luchan para sortear la crisis que apunta sus flechas más directas a estos espectáculos, aunque nosotros, cuenta Gionny Faggioni, uno de los propietarios, «seguimos teniendo gran afluencia de público». El circo, dice, «no morirá nunca y menos aún por la crisis».
Y es que el Gran Circo Americano congrega en torno a su pista mil butacas. Una cifra que aumenta hasta las 3.000 cuando actúan en ciudades como Madrid, Valencia o Tarragona. A nuestra región hacía una década que no venían y antes de Colindres han despertado la magia en Laredo, Noja e Isla. Para hacerlo han tenido que cautivar a niños que pasan su día a día obnubilados entre las nuevas tecnologías.
«Pero ni la televisión, ni el cine, ni todas las cosas modernas que aparezca desbancaran al circo», defiende uno de los payasos que actúa en el espectáculo. «Los niños se olvidan de todo y se quedan con la boca abierta cuando ven a los animales y los trucos de magia». La inocencia y la curiosidad de los más pequeños les hace quedarse atónitos número tras número. Los mayores, obligados a desconectar el móvil, se olvidan por un tiempo de los problemas y retroceden al pasado.
Las agujas del reloj marcan las ocho de la tarde. Los focos de luces iluminan el escenario. Comienza el espectáculo. El Gran Circo Americano nos hace una propuesta: adentrarnos en la historia de dos pequeños exploradores que descubren el mundo que les rodea, a través del circo.
Al centro de la carpa salen acróbatas con movimientos imposibles. La atención de todos se clava en Janet, la reina del hulla- hop, que con un aro hará todo tipo de movimientos. Y el más difícil todavía se hace realidad con Deborah que se cuelga de la cúpula con la punta de los dedos de los pies.
Los trucos de magia, a cargo del ilusionista Joseph Magic, hacen saltar al escenario a tres de los pequeños que se convirtieron por unos minutos en protagonistas del show. Y las carcajadas llegan de la mano del trío de payasos Popey que con su música y diálogos demuestran que aún es fácil dibujar sonrisas con un poco de imaginación.
Pero son los animales los que arrancan el mayor número aplausos. Y no es es de extrañar, ya que este circo tiene el mayor zoológico itinerante en España. Su particular estrella es Goliath un rinoceronte con más de dos toneladas de peso que pasea por la pista siguiendo las órdenes del domador Eros Faggioni. Pero hay más. Elefantes, leones, tigres, caballos, cebras, dromedarios… salen a la pista en algún momento del espectáculo Adventura 2010. Las actuaciones se suceden una tras otra sin tiempo a pensar si lo que ves es ficción o realidad.
El espectáculo se prolonga durante dos horas. Al final nadie quiere moverse de su butaca. ¿Ya ha acabado?, se preguntan uno de los pequeños pegado a su silla. Y es que tardarán tiempo en volver a disfrutar del entretenimiento más puro que se pueda conocer. Para los que todavía quieran una cita con la magia, el Gran Circo Americano permanecerá en Colindres hasta mañana domingo, ofreciendo cada día una función a las 20 horas. Su recorrido por tierras cántabras aún tiene un nuevo destino en Castro Urdiales, la próxima semana. El pase a esta diversión oscila entre los 10 y 25 euros dependiendo de la fila elegida.
EL DIARIO MONTAÑES, 24 de julio del 2010

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