POR UN CIRCO CON ANIMALES INTEGRO Y TRANSPARENTE

Foto: FEGRAPA
Esta última semana se publicaban dos noticias relacionadas con el circo con animales: ése por el que los propios empresarios deberían haber luchado más y como consecuencia está casi extinguido en nuestra geografía. Concretamente, hablaban sobre el Circo Roma Dola. La 1ª de ellas -con un toque o inclinación en contra del circo tradicional- sobre el estado de sus animales. La 2ª algo más objetiva -sólo faltaba- pues explicaba los trámites e inspecciones que realizó el Seprona en las instalaciones de dicho circo. Pues bien, finalmente, a este circo se le permitió trabajar tras certificar el buen estado de los protagonistas. 
Hasta aquí todo parece correcto. Pero no es así, sólo hay que ver las fotos y el historial de este circo. Si nos fijamos en las fotos se ven: dos dromedarios, varias ocas con alguna de sus alas mal, un hipopótamo tumbado al sol y un poni con el pelaje en mal estado. En cuanto al historial, lo que todos sabemos: un hipopótamo que se ha escapado media docena de veces. 
Cualquiera que leyese este escrito pensaría que soy un animalista “anticirco“. Pero no, soy un aficionado realista, y ¿a qué me refiero con esto? Pues muy sencillo: no me basta con pasar las inspecciones del Seprona -y me refiero en cualquier circo- porque sé que con eso nos conformamos y todos contentos. Hay que ir más allá. Estamos en pleno siglo XXI, los movimientos animalista-sensacionalistas están más en auge que nunca gracias a las redes sociales, determinados programas televisivos, partidos políticos irrespetuosos y/o con ideas antihumanistas (esos que se hacen llamar defensores de los derechos de los animales, que no existen pues tampoco hay deberes para los mismos) y personas que no tienen ni idea de lo que es un animal. 
Hay que ponerse al día, y me dirijo también a la asociación Circos Reunidos: ¿“veterinarios las 24h del día, cuentan con grandes recintos para correr y jugar y son entrenados con premios y cariño”?. No seamos hipócritas. Vale que no se entrenan a golpes, como se ve en esos vídeos extranjeros, de hace unos cuantos años, y que los animalistas usan para hacer falsa propaganda… pero que tampoco digan que los circos tienen un veterinario continuamente -yo nunca he visto uno- o que los espacios son grandes; hay que defenderse con argumentos verídicos. Volviendo a que estamos a comienzos del siglo XXI, no se pueden tener los animales como se ha visto muchas veces. Los recintos tienen que ser amplios, estar adecuadamente vallados, los animales tienen que disponer de sombra en el exterior (dependiendo de sus hábitos y necesidades), y posibilidad de beber cuanta agua deseen y los camiones que hacen de cuadra tienen que estar limpios. Y si no se cumplen estas cosas, más allá de los mínimos estipulados… pero eso de medio ocultar y defender al de al lado porque esté en la asociación o sea mi amiguete, pues no. Repito: no nos debe valer con pasar las inspecciones del Seprona. 
Y para acabar, tengo una cosa muy clara, parte de la culpa ha sido de los políticos, pero otra tanta de los profesionales: la falta de unión y respeto en algunas ocasiones, el no querer hacer bien las cosas en otras, etc. 
“Viva el circo con animales”, claro que sí, pero integro y transparente.

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